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Tecnologías tras el telón de acero III: Fichas que caen y mitos que nacen

Llegan los años 80 a nuestro especial sobre tecnologías y avances científicos en el entorno ruso. Las estructuras económicas y políticas de la Unión Soviética se resquebrajan víctimas de un sistema cada vez más lento en reaccionar y de las condiciones a nivel mundial. Los dos breves sucesores de Brézhnev dan paso al reformista Mijail Gorbachov, cuyas decisiones de apertura precipitan el final de la U.R.S.S.

En el ámbito tecnológico, los 80 traen vientos de cambio en más de un sentido. El poderoso aparato militar y la carrera espacial aún dan frutos espectaculares, pero se ahogan víctimas de la falta de presupuesto y el fin de la guerra fría. Estos son los inventos que hemos seleccionado para esta parte de nuestro viaje tras el telón de acero.

El sistema de navegación del transbordador Burán

Aunque el programa de transbordadores espaciales soviético fue una respuesta competitiva al programa americano, no se puede decir que el Burán (Ventisca, en ruso) fuera una copia de los modelos estadounidenses. Su parecido, sobre todo en lo que a estructura de alas se refiere es producto de la insistencia de los mandos militares por igualar o superar al bando americano, pero los ingenieros soviéticos tenían sus propias ideas.

El proyecto de transbordadores comenzó en los años 70 pero la construcción del primer modelo no se culminó hasta 1984. El Burán efectuó con éxito su primer y único vuelo orbital en 1988. Lo más destacable de esta nave soviética es el sistema de aterrizaje completamente automático, un sistema que le permitió despegar y aterrizar de manera perfecta sin un solo tripulante dentro.

Los más de cincuenta sistemas de a bordo del Burán dependían de ocho ordenadores que funcionaban en paralelo y son el punto culminante de una tecnología que comenzó en el ámbito militar con los complejos sistemas de guía de los misiles balísticos intercontinentales. El sistema que controlaba el transbordador incluía 74 procesadores y requirió hasta de su propio lenguaje de programación, denominado Drakon y desarrollado en el Instituto Keldish de Matemáticas aplicadas.

Antonov AN-225 ‘Mriya’

En la pasada década ya vimos como la ingeniería aeronáutica rusa ha parido auténticos ‘monstruos’ voladores y prototipos que muy bien podrían haber revolucionado el transporte si hubieran sido más conocidos. La década de los 80 no está exenta de récords volantes. El más conocido es probablemente el Colosal Antonov AN-225 ‘Mriya’, cuyo apodo significa ‘Sueño’ en ruso.

El AN-225 es el avión más grande del mundo y, de hecho, es el único en su clase. No se construyeron más. En su bodega de 1.300 metros cuadrados hay capacidad para albergar locomotores completas con un peso total de hasta 600.000 kilos. El Mriya mide 84 metros de largo, 88 de punta a punta de las alas y sus seis motores generan tales perturbaciones atmosféricas durante su despegue que hay que esperar 15 minutos antes de que pueda despegar otro avión desde donde ha emprendido el vuelo este mastodonte con alas.

El AN-225 se creó para transportar elementos de gran tamaño del programa espacial soviético. En la actualidad sigue en activo transportando todo tipo de cargas.

Tetris

Cuanta la leyenda que el programador soviético Alexéi Pázhitnov lo programó en un ordenador Elektrónika 60 una tarde de junio de 1984. Había nacido Tetris, uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos.

Este puzzle soviético debe su nombre al número de cuadros que componen cada pieza y al tenis, deporte favorito de Pázhitnov. El juego comenzó a ser conocido tras ser versionado para PC por Vadim Gerasimov, un joven de 16 años que acabó siendo programador para Google.

Tetris cuenta con no pocos récords en su haber. Sigue siendo el videojuego más grande del mundo después de que un grupo de estudiantes holandeses lo portaran a las ventanas de un edificio de 15 pisos en 1995. La creación de Pazhitnov es probablemente el juego más versionado de la historia. Su edición más popular, confeccionada para la Gameboy de Nintendo, vendió 70 millones de copias. Se cree que en móviles se ha descargado más de 100 millones de veces.

El capítulo de videojuegos soviéticos no puede cerrarse hablando sólo de Tetris. La escuela rusa de programadores ha dado muchos títulos de calidad entre los que podemos citar Cossacks y la saga S.T.A.L.K.E.R de la compañía rusa GSC Gameworld, IL-2 Sturmovick de Maddox Games o, más recientemente, Cut The Rope, de ZeptoLab.

La LomoKompact LC-A

Cerramos la década de los 80 con un invento que no es un avance tecnológico en el sentido estricto de la palabra, pero al que no podemos negar la categoría de mito de la modernidad. En 1984 venía al mundo la Lomo Kompact Automat o Lomo LC-A, primera cámara compacta de objetivo fijo desarrollada como imitación soviética de la Cosina CX-2.

Tras más de una década en el olvido, la Lomo LC-A fue redescubierta por dos estudiantes y elevada al trono de la fotografía casual en el movimiento artístico conocido como Lomografía.

Parece injusto para la tecnología terminar esta década con algo tan casual como la Lomografía, así que no queremos irnos sin citar otros hitos rusos de los 80 como el Pozo de Kola, un proyecto de perforación experimental que fue durante 20 años el agujero más profundo excavado por el hombre con 12.262 metros. La Estación espacial MIR, la primera modular, data también de estos años.

En 1989 también se ejecutó por primera vez la denominada ‘Maniobra Cobra’, un raro giro acrobático que fue posible gracias al Sukhoi Su-27, un caza soviético heredero de una estirpe de aeronaves que se remonta a 1939. Seguimos en la siguiente entrega de nuestro especial con los años 90 y varios inventos rusos que usamos habitualmente o que usaremos en los gadgets del futuro. Hasta dentro de diez años.

Más información | Burán | Antonov | Tetris | Lomografía

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