Hisense ULED H65U9A, análisis: una prueba contundente de que en China saben hacer televisores de alta gama con tecnología FALD

Hisense ULED H65U9A, análisis: una prueba contundente de que en China saben hacer televisores de alta gama con tecnología FALD

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Nota de Xataka

El mercado de los televisores está de lo más animado. El primer modelo con resolución 8K ya está en las tiendas; LG ha presentado en el CES su nuevo televisor OLED enrollable con vocación doméstica, y Samsung ha ejecutado una maniobra similar durante esta misma feria, pero apostando por la tecnología MicroLED, que parece tener un futuro prometedor.

Es interesante que los consumidores conozcamos las tecnologías que compiten por hacerse un hueco en el mercado y que, sin duda, adquirirán más relevancia en el futuro. Pero también es satisfactorio confirmar no solo que la tecnología LCD LED aún no ha dicho su última palabra, sino que cada vez tenemos más opciones dignas de ser tenidas en cuenta. Este televisor de alta gama de la marca china Hisense es un buen ejemplo de una tendencia que se ha consolidado hace tiempo en los smartphones: algunas marcas chinas pueden codearse sin complejos con sus vecinas surcoreanas y japonesas. Y también con los fabricantes occidentales.

Y es que aglutina buena parte de las innovaciones que los usuarios podemos esperar encontrar en un televisor de alta gama equipado con un panel LCD, como son la atenuación local de la retroiluminación mediante una matriz de diodos LED con topología FALD (Full Array Local Dimming), la reproducción del color con tecnología de nanocristales o la compatibilidad con el estándar HDR10, entre otras prestaciones. Descubramos si realmente está a la altura de lo que pronostican sus especificaciones.

Hisense ULED H65U9A: especificaciones técnicas

Una de las bazas más interesantes de este televisor es, como os he adelantado en el párrafo anterior, el hecho de que su sistema de retroiluminación LED recurre a una matriz de diodos colocada detrás del panel, y no en el borde de este. Esta solución permite controlar con más precisión la atenuación de la retroiluminación en una determinada zona de la pantalla, consiguiendo, de esta forma, unos negros más profundos y un nivel de detalle más alto en las regiones más oscuras.

Las ventajas que conlleva la tecnología FALD (Full Array Local Dimming) frente a la retroiluminación LED periférica han provocado que sea la opción por la que se decantan habitualmente los fabricantes de televisores LCD en sus propuestas de gama más alta. Esta es, precisamente, la estrategia que Hisense ha utilizado en este televisor.

No obstante, la manera en que los ingenieros de esta marca china han implementado la retroiluminación en este televisor lo coloca, al menos sobre el papel, un paso por delante de buena parte de sus competidores con panel LCD. Y es que la matriz de diodos LED cuenta con 700 zonas cuya atenuación puede controlarse de forma independiente.

La matriz de diodos LED que hace posible la retroiluminación FALD de este televisor tiene 700 zonas cuya atenuación puede controlarse de forma independiente

Si tenemos presente que el televisor más ambicioso que tiene Samsung ahora mismo en las tiendas, el QLED 8K Q900R que analizamos hace varias semanas, tiene «solo» 480 zonas de retroiluminación es sencillo darse cuenta de que la solución de Hisense es ambiciosa. En la sección en la que indagaremos en su calidad de imagen comprobaremos si esta mejora es realmente palpable.

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Además de la forma en que está implementada la retroiluminación, que tiene un impacto directo en la calidad de imagen que nos ofrece un televisor con panel LCD, también es importante conocer las características del propio panel. En este modelo Hisense ha apostado por una unidad VA, que es la misma tecnología que utilizan, por ejemplo, Sony y Samsung en sus televisores LCD.

Los paneles VA se caracterizan, sin entrar en detalles complicados, por ofrecer una alta relación de contraste nativo y menos fugas de luz que los IPS. Sin embargo, su capacidad de reproducción del color es inferior a la de esta última tecnología, aunque la utilización de nanocristales puede minimizar el impacto de esta desventaja. Lo que me sorprende es que Hisense haya utilizado un panel de 8 bits en este televisor de alta gama, y no uno de 10 bits, que es la profundidad de color con la que suelen contar los modelos de gama alta de marcas como Sony, Samsung, Panasonic o LG.

El panel de 8 bits de este televisor tiene a su favor la utilización de la tecnología FRC (Frame Rate Control), una técnica que le permite generar un espacio de color más amplio utilizando píxeles adyacentes de colores diferentes que nos brindan la sensación de que estamos contemplando un tercer color que, en realidad, no forma parte del espacio de color del panel de 8 bits. Pero es evidente que se trata de un truco que no nos ofrece la precisión en la reproducción del color que alcanzan los paneles de 10 bits nativos, que, además, también son capaces de llevar a cabo un procesado y una gestión del color de 12 bits mediante técnicas FRC.

La técnica FRC consigue generar un espacio de color más amplio utilizando píxeles adyacentes de colores diferentes que nos brindan la sensación de estar viendo un color que realmente no forma parte del espacio de color del panel

La desventaja en lo que concierne a la reproducción del color que conlleva la utilización de un panel de 8 bits puede quedar en cierta medida contrarrestada por la utilización de nanocristales, una técnica que los fabricantes de televisores utilizan masivamente desde hace aproximadamente un lustro y que recurre a unas diminutas partículas con estructura cristalina (miden menos de 100 nanómetros) capaces de modificar la longitud de onda de la luz.

Esta propiedad de los nanocristales permite a los televisores que apuestan por esta tecnología reproducir una gama cromática más amplia, unos negros más profundos, y, además, consumir menos energía. Sobre el papel las cifras de este televisor de Hisense no están nada mal, a pesar de las limitaciones que pueda imponer su panel LCD VA de 8 bits. Y es que según la marca china consigue restituir el 76% del espacio de color BT.2020 y el 95% de DCI-P3, unas cifras realmente prometedoras. Más adelante comprobaremos qué experiencia nos ofrece en este terreno.

HISENSE ULED H65U9A Características
PANEL LCD con retroiluminación LED Full Array y resolución 4K UHD (3.840 x 2.160 puntos) de 65 pulgadas
TECNOLOGÍA DE PANEL LCD VA 8 bits + FRC
RELACIÓN DE ASPECTO 16:9
FRECUENCIA DE REFRESCO VSYNC 120 Hz
CONTRASTE 3.200:1 (mínimo) / 4.000:1 (típico)
ENTREGA DE BRILLO 730 nits
TECNOLOGÍA DE ATENUACIÓN DE LA RETROILUMINACIÓN Local Dimming mediante Prime Array Backlight con 700 zonas
HDR HDR10 Y HLG
ÁNGULOS DE VISIÓN 176º/176º
COBERTURA DE ESPACIOS DE COLOR 76% BT.2020 / 95% DCI-P3
PROCESADOR DE IMAGEN Quad Core MT5658EDEJ
DECODIFICADOR HEVC (H.265), VP9, H.264, MPEG-4, MPEG-2, VC-1 y MVC
SONIDO 2 x 15 vatios / Dolby Audio (DD+ incluye Dolby Digital Plus y Dolby Digital), DBX, etc.
SISTEMA OPERATIVO VIDAA U2.5
CONECTIVIDAD INALÁMBRICA WiFi 802.11ac Dual Band
Bluetooth 4.2
CONECTORES FÍSICOS 2 x HDMI 2.0, 2 x HDMI 1.4, 1 x CI+ 1.3, 1 x USB 2.0, 1 x USB 3.0, 1 x S/PDIF, 1 x entrada audio RCA, 1 x salida auriculares, 1 x entrada de vídeo compuesto y 1 x Ethernet RJ-45
SINTONIZADORES DVB-T2 Sí (2)
DIMENSIONES 1.449 × 302 × 947 mm (peana incluida)
ANCHURA DEL MARCO 3,5 / 3,5 / 50,7 mm (arriba/izquierda y derecha/abajo)
PESO 32,2 kg (con peana)
PRECIO 2.129,90 euros

Un diseño con personalidad propia

El acabado de este televisor está a la altura de lo que podemos esperar de un modelo de gama alta. Los marcos son finos y están rematados por un cerco de aluminio impecablemente mecanizado que lo dota de un diseño bastante atractivo. Eso sí, la utilización de un esquema de retroiluminación FALD provoca que su grosor sea mayor que el de los televisores LCD con retroiluminación LED periférica. Aun así, los 67 mm que mide en la parte inferior, que es la más profunda, no son en absoluto exagerados y están alineados con las medidas de los televisores FALD de otras marcas.

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Una de las características que dota a este televisor de Hisense de una personalidad propia, y lo aleja de las propuestas de otros fabricantes, es la utilización de una doble peana. En la fotografía que tenéis debajo de estas líneas podéis ver la peana delantera, fabricada íntegramente en acero y con un diseño bastante estilizado. Lo curioso de este diseño de doble peana es que cuando se mira el televisor desde una posición ligeramente escorada, como la que muestra la fotografía, la peana trasera casi no se ve y parece que la tele se yergue por arte de magia solo sobre el pie delantero. La verdad es que un efecto bastante chulo.

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El efecto del que os he hablado en el párrafo anterior es en gran medida posible debido a que la peana trasera es transparente, lo que consigue que pase inadvertida si miramos el televisor a cierta distancia o desde una posición ladeada. Una consecuencia de la utilización de esta doble peana, que, por cierto, se instala con mucha comodidad, es que el panel queda ligeramente inclinado, lo que suele permitirnos adoptar una postura cómoda cuando el televisor está colocado a baja altura, pero también puede provocar la aparición de algún reflejo si encima de la tele tenemos colocada una fuente de luz.

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El panel trasero de este televisor es completamente de plástico, pero lo cierto es que es más bonito que el que incorporan otros modelos de precio similar. En la siguiente fotografía no podéis apreciarlo porque está tomada a cierta distancia para mostrar un plano general del televisor, pero si os fijáis en la imagen anterior, en la que se ve la peana trasera, comprobaréis que todo él está cubierto por una trama de pequeños rectángulos que, cuando se observan de cerca, dan a este televisor un acabado peculiar y bastante agradable, a pesar de que las teles por detrás no suelen ser nada llamativas.

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Esta es la experiencia de uso que nos propone este televisor

Como cabe esperar de un televisor de gama alta, este modelo viene bastante bien calibrado de fábrica. Aun así, hay varios ajustes que los usuarios podemos llevar a cabo para afinarlo un poco más y conseguir que se adecue mejor a las características de la luz del espacio en el que vamos a utilizarlo, y que son extensibles a todos los modos de visualización predefinidos.

A la unidad que he tenido la oportunidad de probar le sentó bien algo que también me ha funcionado en otros televisores con panel LCD: reducir un poco la intensidad de la retroiluminación. Y es que tal y como viene de fábrica los colores aparecen un poco «lavados», especialmente en las zonas de cada fotograma más iluminadas. En este televisor también es una buena idea reducir un poco el parámetro nitidez porque le permite entregarnos una imagen un poco más natural y suave, en mi opinión.

Este televisor viene bastante bien calibrado de fábrica, pero le sienta bien reducir un poco el brillo y la nitidez

Un apunte que resultará curioso a los jugones: el modo juego no lo encontraremos en la sección del menú de ajustes que recoge los demás modos de visualización. Esta modalidad de uso, que, como sabéis, deshabilita la mayor parte del procesado de imagen para reducir tanto como sea posible la latencia de entrada al utilizar videojuegos, puede activarse marcando el parámetro apropiado dentro del menú de ajustes de la calidad de imagen. Su ubicación es poco habitual, pero es interesante saber dónde está porque activarlo o no condiciona seriamente nuestra experiencia al utilizar videojuegos.

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En sus televisores Hisense utiliza como plataforma de software VIDAA, un sistema operativo desarrollado por la propia marca china que, por su diseño, me recuerda bastante a Android TV, sobre todo por la estética que tiene la sección que nos permite ejecutar las aplicaciones. No está mal, de hecho, nos ofrece una experiencia similar a la del sistema operativo de Google, pero me parece más intrusivo y menos estilizado que Tizen, que es la plataforma diseñada por Samsung para sus televisores, y que, en mi opinión, es la que actualmente nos ofrece la experiencia más satisfactoria.

El procesador responsable de mover la interfaz, ejecutar las aplicaciones y llevar a cabo el postprocesado de la señal de vídeo cuando reproducimos contenido cinematográfico es un chip con cuatro núcleos firmado por MediaTek. La versión de este SoC que incorpora este televisor es la MT5658EDEJ, y, aunque mueve la interfaz con bastante agilidad, no es tan rápido ni nos ofrece una experiencia tan placentera como la que nos proponen los televisores de gama alta de Samsung y LG. Ciñéndome a mi experiencia con ellas, actualmente las propuestas de estas dos marcas en este ámbito están un paso por delante de sus competidores del mismo nivel de precio.

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Un detalle que me parece un acierto por parte de Hisense no es otro que la inclusión en el mando a distancia de este televisor de tres botones que nos permiten acceder a Netflix, YouTube y Rakuten TV. El acceso directo a Netflix lo incorpora buena parte de los televisores actuales, pero no es frecuente contar también con dos botones dedicados a Rakuten TV y YouTube. La presencia de este último me parece una buena idea porque es probable que la app que nos permite acceder a la plataforma de vídeos de Google sea una de las más utilizadas por los usuarios que decidan hacerse con este televisor, e iniciarla de esta forma es mucho más cómodo y rápido que vernos obligados a navegar a través de la interfaz.

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Su sonido está por encima de la media

No tengo ningún reparo en confesar que soy especialmente tiquismiquis con el sonido de los televisores porque una parte importante de la experiencia que nos ofrecen depende de su calidad. Y el audio que nos propone Hisense en este modelo me ha sorprendido gratamente. La parte inferior del chasis de este televisor aglutina un recinto similar al de una barra de sonido estereofónica con un amplificador que trabaja en clase D (es la habitual en estos dispositivos por su elevada eficiencia) y que es capaz de entregar 15 vatios por canal.

Este televisor, además, es capaz de procesar sonido Dolby Audio, un estándar que pretende ofrecernos una experiencia satisfactoria con todo tipo de contenidos (películas, videojuegos, música, etc.) y que lo hace compatible con los formatos de codificación Dolby Digital Plus o Dolby TrueHD, entre otros. Pero lo realmente interesante, y donde creo que reside en gran medida el estupendo sonido que es capaz de entregarnos este televisor, es que del ajuste fino del audio se ha encargado JBL.

No sé en qué medida esta veterana marca estadounidense especializada en audio es la responsable de las prestaciones sonoras de esta tele, pero lo cierto es que suena mucho mejor que buena parte de los televisores que he analizado durante los últimos años. Una de sus bazas es una gama media pletórica y contundente que da lo mejor de sí misma al reproducir las voces con energía y claridad. Los agudos no sobresalen especialmente, pero cumplen sin problema y no desentonan a la hora de ofrecernos un sonido equilibrado.

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En cualquier caso, el ámbito en el que este televisor sobresale no es otro que la reproducción del extremo grave, que es precisamente el rango de frecuencias que a muchos otros televisores se les atraganta. Sus graves tiene pegada, bastante resolución y quedan bien integrados con el resto del espectro de frecuencias. Además, para que se descontrolen de forma clara hay que subir el volumen mucho.

Si queremos disfrutar la mejor calidad de sonido posible es una buena idea apostar por un equipo multicanal dedicado. Pero, a diferencia de lo que sucede con otros televisores, podemos convivir de una manera placentera con el sonido que nos ofrece este modelo de Hisense sin que sea un requisito imprescindible volver a pasar por caja para comprar una barra de sonido o un equipo dedicado.

Su calidad de imagen es alta, pero la competencia aprieta en este nivel de precio

Para poner a prueba la calidad de imagen de este televisor recurrí a mi batería de películas habitual, en la que destacan las ediciones en Blu-ray Disc y Blu-ray 4K de ‘El renacido’, ‘La llegada’ y ‘Blade Runner 2049’, así como la última edición lanzada en DVD del primer volumen de ‘Kill Bill’. Como vimos al principio del análisis, este televisor aglutina todas las tecnologías que podemos esperar encontrar en un modelo de alta gama, como son la retroiluminación FALD, los nanocristales y el procesado de imagen avanzado, pero estas innovaciones también nos las ofrecen marcas como Sony, Samsung o LG en modelos que cuestan incluso menos (el modelo de 65 pulgadas de la serie XF90 de Sony con retroiluminación Full Array puede conseguirse por menos de 1.500 euros).

En cualquier caso, antes de que descubramos dónde queda este televisor de Hisense frente a algunos de sus competidores que han pasado recientemente por el laboratorio de Xataka, como el Q9FN de Samsung o el XF90 de Sony, lo justo es que indaguemos en lo que nos ofrece sin tomar como referencia a sus rivales. Curiosamente, una de las características que más me ha sorprendido de este televisor debido a que incorpora un panel de 8 bits, y no de 10 bits, es su capacidad de reproducción del color. Y es que su gama cromática es muy extensa desde un punto de vista subjetivo (podéis intuirlo en algunas de las fotografías que ilustran este análisis), lo que demuestra que la tecnología FRC cuando está bien implementada, funciona.

Una de sus bazas más evidentes es su capacidad máxima de entrega de brillo. Según Hisense este televisor es capaz de alcanzar en determinadas áreas del panel una luminosidad máxima de 2.500 nits (el brillo típico se reduce a unos también interesantes 730 nits). Y, en la práctica, gracias a esta prestación los contenidos con HDR lucen de maravilla. De hecho, la segunda secuencia del Blu-ray 4K de ‘El renacido’ tiene una potencia estética desgarradora en este televisor gracias en gran medida a su habilidad a la hora de entregar mucha luminosidad sin que el nivel de detalle en altas luces se vaya a pique.

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Su capacidad máxima de entrega de brillo, de 2.500 nits, le permite reproducir un HDR bastante espectacular

Otra área en la que este televisor rinde bien, a pesar de tener un panel VA, es la referente a los ángulos de visualización. No iguala las prestaciones de un buen panel IPS en este terreno, pero las imágenes pueden disfrutarse perfectamente desde una posición lateral porque la reproducción del color solo se degrada de forma sutil. Y, en lo que concierne al escalado, nada que objetar: cuando parte de contenidos 1080p el nivel de detalle que recupera es alto y el ruido mínimo. Desde la resolución estándar el resultado no es tan convincente, pero está a un nivel equiparable al de los televisores del mismo segmento de precio de sus competidores.

De la misma manera en que esperaba una reproducción del color menos precisa debido a los 8 bits del panel, también confiaba en que la retroiluminación FALD brillaría gracias a su capacidad de gestión de 700 zonas independientes. Y sí, rinde bien, pero en este terreno otros televisores con panel LCD VA lo hacen mejor. Tanto el modelo de 55 pulgadas de la familia XF90 de Sony como el de 65 pulgadas de la gama Q9FN de Samsung que hemos analizado hace relativamente poco tiempo nos ofrecen unos negros más profundos y consiguen recuperar más información en las regiones en sombra. El televisor de Hisense cuenta con la posibilidad de gestionar la atenuación de más zonas de la matriz LED de forma independiente, pero me da la sensación de que los algoritmos que han puesto a punto los dos competidores que acabo de mencionar son más eficaces.

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Así rinde con videojuegos

Las bazas y los puntos débiles que este televisor pone encima de la mesa cuando lo utilizamos con películas siguen estando ahí cuando lo usamos con nuestros videojuegos favoritos. Para ponerlo a prueba utilicé nuestra consola Xbox One X y recurrí a títulos como 'Halo 5: Guardians' o 'Forza Horizon 4' porque tienen una calidad gráfica fantástica, especialmente el juego de conducción, que, además, se mueve a 4K en la versión más ambiciosa de la consola de Microsoft.

La reproducción del color de este televisor es convincente y su HDR con los juegos que lo soportan luce de maravilla gracias a su elevada capacidad de entrega de luminosidad máxima. Además, el modo juego tiene un impacto muy claro en nuestra experiencia, lo que refleja que es imprescindible activarlo porque, de lo contrario, la latencia de entrada, que revela el tiempo que transcurre desde que llevamos a cabo una acción con nuestro mando de control hasta que esta tiene un efecto en las imágenes, sería demasiado alta.

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La única pega que puedo poner a esta tele de Hisense en este escenario de uso es la misma que le puse cuando analizamos su calidad de imagen al reproducir contenido cinematográfico: su negro y su capacidad de recuperar detalle en las regiones más oscuras no están a la altura de los que nos ofrecen los televisores LCD con retroiluminación FALD más sofisticados que he tenido la oportunidad de analizar durante los últimos meses. No obstante, el impacto de esta desventaja en nuestra experiencia al utilizar videojuegos es menor que al ver películas, y no tiene el peso suficiente para empañar la alta calidad de imagen global de este televisor.

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Hisense ULED H65U9A: la opinión y valoración de Xataka

El sabor de boca que me ha dejado este televisor después de probarlo a fondo es agradable, y lo sería aún más si en vez de superar los 2.000 euros estuviese más cerca de los 1.500 euros por los que podemos hacernos con el modelo de 65 pulgadas de la familia XF90 de Sony, que es uno de los televisores LCD FALD más interesantes que podemos encontrar actualmente en el mercado. De tener un precio un poco más competitivo este Hisense se habría consolidado como uno de los modelos LCD de alta gama con mejor relación coste/prestaciones.

Tiene margen de mejora, pero sus bazas le permiten alcanzar un notable alto en nuestra valoración

Me gustan su doble peana, que le da un toque diferente; su acabado, que está cuidado; su alta capacidad de entrega de brillo sin sacrificar detalle en las zonas más iluminadas, y, sobre todo, me gusta su sonido, un ámbito en el que puede mirar por encima del hombro a muchos de sus competidores. Incluso a televisores que cuestan bastante más de lo que esta marca china nos pide por este modelo.

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Por otro lado, su calidad de imagen global es alta debido a su cuidada colorimetría, su impactante HDR y su eficaz procesado, que consigue que incluso los contenidos con resolución 1080p luzcan realmente bien. En su contra tiene, como hemos visto, unos negros y un nivel de detalle en zonas oscuras algo inferiores a los de algunos de sus competidores, como los televisores de Sony y Samsung que he mencionado unos párrafos más arriba.

Además, el diseño de la interfaz de VIDAA U2.5, su sistema operativo, y la fluidez con la que podemos movernos a través de ella y lanzar las aplicaciones tienen margen de mejora para estar a la altura de Tizen, que hoy por hoy es, en mi opinión, el sistema operativo mejor afinado para televisores. Sí, esta propuesta de Hisense tiene algunos apartados mejorables, pero sus cualidades pesan lo suficiente para permitirle hacerse con un notable alto en nuestra valoración. Si la siguiente iteración pule los detalles que he mencionado no me cabe duda de que marcas veteranas en este mercado como Samsung, Sony, Panasonic o LG, entre otras, tendrán un rival duro de pelar. Nosotros, de momento, le seguiremos la pista.

8,5

Diseño8,5
Calidad de imagen8,75
Sonido9,25
Interfaz y Software7,75

A favor

  • Su calidad de imagen global es alta
  • Si nos ceñimos al sonido supera a muchos de sus competidores con autoridad
  • Tiene una gran capacidad de entrega de brillo
  • Cuenta con un postprocesado a la altura de lo que cabe esperar en un televisor de gama alta
  • La doble peana da a este modelo un aire fresco y original

En contra

  • El diseño de la interfaz y la fluidez con la que nos permite movernos en ella tienen margen de mejora
  • Sus negros y el nivel de detalle en zonas oscuras son inferiores a los que nos ofrecen otros modelos FALD
  • En fotogramas que mezclan zonas brillantes y oscuras pueden aparecer destellos que no deberían estar ahí

El equipo ha sido cedido para la prueba por parte de Hisense. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas

Más información | Hisense

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