Tratamientos sin fronteras: atravesamos de forma no-invasiva la barrera hematoencefálica por primera vez

Tratamientos sin fronteras: atravesamos de forma no-invasiva la barrera hematoencefálica por primera vez
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Esta semana, un equipo de investigadores del Sunnybrook Health Sciences Centre de Canadá anunciaba que ha conseguido, mediante ultrasonidos, traspasar la barrera hematoencefélica de forma no invasiva. Bajo esta frase tan poco atractiva se puede esconder una de las mejores noticias para el tratamiento de las enfermedades del sistema nervioso central. Te explicamos por qué.

La barrera hematoencefálica es uno de los grandes sistemas defensivos del ser humano. En esencia, es un conjunto de tejidos que actúan como filtro entre el sistema sanguíneo y el sistema nervioso central: mientras dejan pasar el oxígeno y los tejidos, impide el paso de sustancias tóxicas que podrían dañar a nuestra neuronas. No es un filtro perfecto: hay sustancias como el alcohol, la nicotina o el éxtasis que sí consiguen atravesar la barrera. Pero ha sido lo suficientemente eficaz como para mantener con vida a un sin fin de especies.

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Aunque no se supo de su existencia real hasta los años 60, su descubrimiento, en 1885, fue realmente muy curioso. Paul Ehrlich intentaba tintar de azul la sangre de una rata, cuando se dio cuenta de que el cerebro permanecía sin tintarse. La barrera hematoencefálica había filtrado el tinte.

Como podemos imaginar, es toda una bendición y, además, toda una maldición. La BHE ha supuesto un gran desafío en el tratamiento de tumores y otras enfermedades del sistema nervioso central. Una de las limitaciones básicas de todo medicamento ha sido precisamente poder atravesar la barrera, una limitación muy seria. El cirujano Todd Mainprize lo deja claro "La BHE ha sido un obstáculo persistente en la administración de terapias valiosas para tratar enfermedades como tumores".

Pues bien, todo esto podría ser parte del pasado: un grupo de investigadores del Sunnybrook Health Sciences Centre en Canadá, liderados por el doctor Mainprize, han conseguido administrar medicación a través de la BHE gracias al uso de ultrasonidos.

El equipo canadiense ha utilizado de ondas de baja intensidad (guiadas por resonancia magnética) para hacer vibrar la barrera en capilares que regaban las inmediaciones de un tumor cerebral. Como cuando movemos suavemente un tamiz para espolvorear pasteles con azúcar glas.

No es una técnica nueva pero el hallazgo abre una inmensa cantidad de aplicaciones que permitirán buscar tratamientos contra enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson sin la mayor limitación técnica que teníamos hasta ahora.

Vía | Sunnybrook

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