El lado oscuro de los videos 'cuqui' virales

El lado oscuro de los videos 'cuqui' virales

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Una "rata" que parece ducharse como un ser humano, un perrito a dos patas y vestido como una personita, o un mono perezoso que alza los brazos pidiendo cosquillas son algunos de los ejemplos más crueles de vídeos virales que podemos encontrar por Internet.

Su naturaleza "awwwh" y su inevitable comparación con nuestras costumbres hacen de estas imágenes algo curioso y mono al mismo tiempo, una combinación perfecta para ser compartida. Pero cuando le damos al botón, lo que hacemos en realidad es apoyar inadvertidamente una historia de vejación animal existente detrás de las imágenes.

Los perros que parecen niños

Por desgracia, existen cientos de vídeos que muestran a uno o varios perritos vestidos como niños. En algunos, incluso, van cargados con una mochila, gorrito y toda la parafernalia escolar. Sin duda, la visión de estos perros puede levantar una sonrisa.

Desde luego, esta no es la posición más natural para un can, y mucho menos el ir vestido. Pero ¿qué tiene de malo? Al fin y al cabo se puede enseñar un comportamiento mediante la técnica adecuada. Pero en esta ocasión, la "técnica adecuada" supone un trato cruel y violento.

En primer lugar, la posición a dos patas en un perro es molesta y dolorosa, ya que su columna, la posición de la musculatura, la carga del peso de las patas... todo resulta antinatural. Para hacernos una idea, es como si uno de nosotros andara anduviera todo el día a cuatro patas. Al contrario que un primate, los cánidos han evolucionado para desplazarse exclusivamente a cuatro patas.

Muchos especialistas advierten que hacer andar a un perro sobre sus dos patas puede conllevar daños en sus rodillas y ligamentos, así como una carga innecesaria en la columna. En segundo, aunque "vestir" a un perro con ropas adaptadas no tiene por qué ser algo negativo (dejando de lado el hecho de que humanizar a un perro es un error), vestirlo con ropa de niño puede ser agobiante y terriblemente incómodo para el animal. ¿Y cómo se "enseña" a un perro a hacer este movimiento antinatural?

Con crueldad. Así hemos podido verlo en varios vídeos, difundidos posteriormente por asociaciones protectoras. Esto no quiere decir que todos los perros que se ponen a dos patas lo hagan solo por un entrenamiento con mucho refuerzo negativo y violento. Pero nunca veremos a estos animales caminar vestidos durante largo rato por su propia voluntad. Detrás de estos vídeos tan monos siempre hay una oscura realidad.

El caso del loris perezoso y cariñoso

Uno de los vídeos más famosos muestra a un simpático loris llamado Sonya a quien parecen encantarle las cosquillas. Pero lo cierto es que Nycticebus es un género de primates bastante arisco y solitario. Los conocidos como loris perezosos proceden de Asia y se relacionan, de lejos, con los lémures.

Estos animales son de hábitos nocturnos, de vida individual y lentos en sus movimientos, pero muy agresivos cuando son molestados. Atendiendo a esto, lo más probable es que ningún loris perezoso quiera que lo aturullen con caricias y cosquillas en mitad del día.

¿Por qué levantaría entonces sus brazos? Aunque parezca que esté pidiendo más, en realidad existe otra posible explicación: los loris son de los pocos mamíferos (aunque hay más de los que parece) equipados con glándulas venenosas. ¿Y dónde se encuentran?

Efectivamente, las glándulas braquiales de los loris se hallan bajo los brazos. Cuando un Nycticebus se siente amenazado lame sus glándulas, que comienzan a secretar ponzoña con la que se frota la cabeza y el pelaje.

Cabe la posibilidad de que el loris esté, en realidad, poniendo sus glándulas venenosas en funcionamiento

Por tanto, cabe la posibilidad de que en realidad lo que esté haciendo Sonya no sea pedir "más cosquillas" sino actuar de manera defensiva, poniendo sus glándulas venenosas a funcionar.

Pero imaginemos que en realidad Sonya está disfrutando de un trato inusualmente social. En ese caso también es una crueldad mantener a un loris a la luz diurna, ya que sus ojos están adaptados al crepúsculo y la noche, por lo que mantenerlos a la luz solar puede causarles incomodidad y estrés, cuando no cambios de hábito. Por cierto, muchas especies de loris están en peligro crítico de extinción.

La rata que se ducha cual humano

No hace mucho volvía a la palestra el vídeo de la rata duchándose. Pero dejemoslo claro: ni se está duchando, ni lo está haciendo por voluntad propia y ni tan siquiera es una rata. Por su anatomía (especialmente la cola, la posición de los cuartos traseros y sus bigotes) algunos zoólogos sugieren que es un pacarana.

Dinomys branickii es una especie propia de Latinoamérica, lo que podría coincidir con el origen del vídeo, dándole más valor a esta opinión. Su comodidad sobre dos patas explica la capacidad de usar los cuartos delanteros para frotarse y limpiarse el jabón que lleva encima, algo que probablemente una rata haría con ayuda de la lengua.

Pero volviendo a la cuestión, ¿por qué es cruel el vídeo? Porque lo que muestra es a un pacarana intentando quitarse una sustancia molesta e incómoda del pelaje. Los animales salvajes, como los pacaranas, usan los olores como identificativos. En esta especie en concreto, el olor se emplea dentro de las relaciones sociales de la manada.

Además, sus afinadas narices probablemente sufran una incómoda saturación de olor. Así que el roedor lo que trata es de deshacerse de la sustancia que alguien, claramente, le ha echado encima (y no está quitándole). Puede que corresponda a un dueño limpiando a su mascota, muy inconscientemente.

Pero al contrario que otros animales más usuales, los pacaranas y los pacas no están especialmente habituados a la domesticación, aunque sí se ven en muchas ocasiones viviendo con seres humanos. De todas formas, llenarlos de jabón y grabarlos mientras tratan de deshacerse de la molesta sustancia, estresados, no es una práctica que debamos reír.

La rana más mona del mundo

Sobre la arena, diminuta y pálida, la ranita se hincha valiente y exhala su rugido: un débil "meh", chistoso cuanto menos. Pero a Breviceps macrops este es todo el ruido lo que le vamos a sacar, pues es el arma que utiliza este batracio para alertar tanto a sus congéneres como al posible atacante.

¿Y para qué ha de servirle? Tanto la hinchazón de su cuerpo como el sonido son una alarma para los posibles depredadores. O, al menos, servirán para ganar tiempo para otras ranas que se encuentren cerca. Pero volviendo al vídeo, lo que observamos es una rana muy asustada, defendiéndose.

Por muy ridícula y mona que parezca, la situación está provocando un estrés importante en el animal, que está defendiéndose de algo que podría matarlo. Está claro que los que graban este tipo de vídeos no pretenden, en principio, hacerles daño a las ranitas.

Pero si lo vemos desde el punto de vista del animal, es un gasto estúpido, molesto y cruel de energía y tiempo. El estrés generado puede ser peligroso y, si tenemos en cuenta que es una especie que cada vez se encuentra más amenazada (aunque todavía no lo está, según la IUCN), por no mencionar la cuestión ética, parece una mala idea continuar grabando a estos bichos por pura diversión.

La isla de los conejos

En Usagi Shima, o la isla de los conejos (cuyo nombre real es Ōkunoshima), los conejos campan a sus anchas, acercándose a los humanos cuando aparecen por el horizonte. Solo los edificios vetustos y plagados de vegetación recuerdan la sombra de que esta isla fue una vez el origen de seis mil toneladas de gas mostaza y gas lacrimógeno destinados a la guerra.

Ōkunoshima fue una vez una gran planta de producción de gas mostaza y gas lacrimógeno

Volviendo a los simpáticos conejos, en esta isla, ahora una atracción turística, es el escenario de muchos vídeos donde se ve a un ejército de adorables conejos corriendo tras alguien con una bolsa de pienso.

Pero detrás de estos (indudablemente) monos conejos existe una realidad mucho más triste: el "boom" de una especie que es mayormente destructiva. Desde que en 2014 comenzaran a aparecer los primeros vídeos sobre esta isla, con los conejos como protagonistas, la población de estos roedores se ha disparado.

Y esto no es bueno. Dicha población se creía estabilizada en la isla desde décadas atrás. Con la llegada de más turistas viene una mayor cantidad de recursos externos. Con eso, el susodicho aumento de conejos implica la necesidad de más alimento para los mismos. Cuando no existe el aporte externo, los conejos buscan la comida en la naturaleza, lo que implica un sobreestrés ecológico.

Al final, el ecosistema no puede soportarlo y colapsa en algún punto, lo que se traduce en la pérdida ecológica de diversas especies, la muerte del depredador protagonista de la sobrepoblación (en este caso los conejos) o incluso en la extinción de otras especies.

Además de todo eso, el exceso de cría en los conejos está asociado a numerosas enfermedades y parásitos. Al final, los conejos sufren por enfermedades e inanición, no sin antes haber destruido el ecosistema circundante. Y todo por la inconsciente mano del ser humano, que vino a echarles de comer por culpa de un vídeo muy "cuqui" y sin tener ni idea de sus consecuencias.

Imagen | GoodFreePhotos

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