Estos robots muestran un futuro en el que no tendrás que montarte los muebles de IKEA

Estos robots muestran un futuro en el que no tendrás que montarte los muebles de IKEA

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Los robots tienen un problema de destreza. Detectar texturas, resistencias de materiales y contornos no se les da del todo bien, pero hay esfuerzos importantes por lograr que las máquinas logren coger y manipular objetos de forma similar a como lo hacen los seres humanos.

Un grupo de investigadores en Singapur han dado un paso importante: han logrado que dos brazos robóticos logren montar una silla de IKEA con éxito con unas instrucciones básicas. ¿Os imagináis un mundo en el que ya no tuvieras que montarte tus propios muebles? La utopía podría dejar de serlo.

La fuerza sin control no es nada

Los dos brazos robóticos contaban con sensores de fuerza y una cámara 3D para asistirles en la tarea, pero salvo eso y unas instrucciones básicas de montaje —un pedazo de código adaptado a lo que uno encuentra habitualmente en el pequeño folleto de montaje de IKEA— los robots se encontraban con la tarea casi como nos encontraríamos cualquiera de nosotros. Si pudieran sentir miedo probablemente lo sentirían.

A partir de ahí la visión 3D permitía a los robots colocar cada pieza de la silla en la posición correcta para el montaje, pero la dificultad empieza cuando se tienen que colocar los pequeños pivotes de madera que permiten ensamblar las distintas partes.

Eso se debe a que la cámara de visión 3D no es totalmente precisa y los brazos robóticos casi tienen que adivinar dónde está el hueco en el que insertar los pivotes.

Tener tu propio robot montador de IKEA tardará aún

¿Cómo lo hacen? "Sintiendo" el hueco, gracias a ese sensor de fuerza que detecta la resistencia y permite encontrar con precisión ese agujero en el que va el pivote, que en ese momento se inserta con la fuerza adecuada. De nuevo los sensores de fuerza son importantes para no "atravesar" la pieza o destrozar el pivote al aplicar demasiada fuerza.

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Aunque el proceso no es totalmente independiente, es un paso más hacia la automatización de una tarea que gusta a algunos pero que estresa a la mayoría.

El objetivo, dicen los investigadores, es no tener ni que dar instrucciones a los brazos robóticos, que deberían ver la silla finalizada para poder montarla de cero a partir de las piezas. Eso, dicen, tardará "cinco o seis años más". Paciencia, pues.

Vía | Wired
En Xataka | La nueva tecnología de ensamblaje de IKEA te ahorrará el 80% del tiempo que estás montando sus muebles

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